miércoles, 22 de junio de 2011

Hace mucho que no publico. Muchos jugos de mamey con coco, litros de jugo de naranja y hasta néctares de durazno de Jumex (a falta de pan...). Todo va bien, ilusiones y desilusiones. Sólo puedo decir que siempre critiqué a mis amigos hombres (una considerable mayoría) por perder la cabeza por un par de nalgas. Yo la perdí por una cara bonita.
El destino, contrario a los últimos 28 años, ha estado de mi lado estos últimos meses. Cada día estoy más cerca de irme de este país hermoso, carcomido por el narco, though. Sí, cada día uso más pochismos. No me molesta, ahora, que creo tener un manejo casi perfecto de mi lengua, puedo jugar al espanglish, casi tan divertido como Sardines.
Eso me recuerda el día en que jugué Sardines (escondidillas, en gringo), cuando elegí un escondite tan eficaz que mis amigos del momento, algunos aún presentes, terminaron, tras tres horas de búsqueda, en medio de una nevada noche de 20 grados bajo cero, gritando: Meriaaaaanaa... this is not funny anymore. Me sentí como el niño de Where The Wild Things Are. Finalmente salí, congelada, pero meada de la risa.
Lo que me recuerda que leo y leo, pero nunca me acuerdo de los finales felices.

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