Este viernes comencé oficialmente mi proceso de titulación, lo que me transladó a la Facultad. Ahí, en lo que esperaba a mi asesor para que me firmara un documento, compré un jugo de naranja. Me he hecho muy exigente con las frutas últimamente.
En fin, el chiste es que pedí mi jugo. Lo noté más amarillo que naranja, lo que denotaba acidez. Cuando lo probé, estaba no sólo ácido, también me supo a naranjada, no a jugo. Al terminarlo comprobe que había una espesa capa de azúcar en el fondo.
Lo anterior es, oficialmente, el peor jugo de naranja del mundo.
sábado, 7 de agosto de 2010
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