Cada colonia tiene sus personajes. En la Nápoles era una teporocha alcohólica que siempre estaba rondando por el WTC. En la Independencia, para mi, fue una señora que vendía unos tlacoyos enormes y baratísimos.
Pues bien, cuando aún vivía en la Nápoles, un día me percate de que la teporocha, quien ocasionalmente me alegraba el día con sus carcajadas, probablemente producto de sus alucinaciones, desapareció. Desde ese día la busqué con la mirada cada vez que pasaba por su árbol y algunas calles aledañas. Nunca la volví a ver. Espero que esté bien, alegrando a la gente con su contagiosa risa, y menos intoxicada.
Cuando llegué a mi nuevo depa, noté a la señora de los tlacoyos, y le compré un par (creo que los pedí con más nopales que maíz). La señora estuvo presente unas dos semanas, y luego se esfumó, como la teporocha.
A veces pienso en ellas y espero verlas pronto, y me preguntó quién será el próximo personaje que encontraré.
miércoles, 21 de julio de 2010
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