martes, 11 de enero de 2011

Zapatos

El otro día en el metro vi un payaso. Veo muchos últimamente. Sí, payasos de verdad. Lo vi y me pareció algo patético. A muchos, los payasos les parecen aterradores. A mí me parecen más tristes, y no por la lagrimita que algunos se pintan en el cachete, debajo de sus ojos.
Cuando vi a este hombre con grandes zapatos bostonianos azules, me pregunté: ¿qué lo llevó a tomar ese oficio como un modo de vida? Entonces, imaginé que tal vez sólo es uno de esos tipos cagados que siguió su vocación. Pero, como diría Borat: NOOOT.