Ahora que transito más en metro y autobuses, y que no he comprado mis audífonos, escucho más las conversaciones ajenas. Sí, como buen voyageuse, que en relidad tiene un significado muy distinto en francés al del inglés, aunque para referirse a gente metiche, el inglés no tiene diferencia de género.
En fin. Iba un día pasando por los torniquetes de la estación de metro División del Norte, uno de tantos días que la idea de que mi perro pasara tanto tiempo sin orinar o defecar, (me caga el término "ir al baño" y sería tan feliz si Chanto hubiese aprendido a ir al baño... no me juzguen, es posible, lo vi en YouTube, pero a su edad...) me mataba.
Entonces, vi a un adolescente alto, delgado con look urbano emo, llorando desconsoladamente frente a un hombre, con el cual guardaba un asombroso parecido. El hombre le dijo: me llamas cuando llegues. Entonces, el adolescente, se echó a los brazos del señor y comenzó a gemir, los mocos se le salieron y sólo contestó "Sí".
Segundos después, el chico soltó al hombre y caminó hacia los andenes.
No sé a dónde se dirigía el muchacho, por qué lloraba, ni si le llamó a quien supongo es su padre, pero ese momento me conmovió. Es uno de mis pretextos para no comprar un coche por ahora.
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