La última fobia lingüística que he desarrollado en los últimos meses son las redundancias temporales. Es decir, cuando la verborrea acapara el vocabulario, en especial de burócratas y mis colegas periodistas radiales.
Así que si un día hablando conmigo notan que comienzo a hacer gestos involuntarios, probablemente haya oído el clásico: "el día de hoy", o peor aun, "el día martes" o el "mes de febrero".
Hasta hace poco, no hacía distinción alguna hasta que una amiga periodista a la que quiero y respeto mucho profesional y laboralmente escribió en su estatus de facebook algo como "deberían descontarles a los diputados el día de hoy". Entonces tuve una profunda reflexión sobre las excepciones.
En este caso, mi amiga usaba día como sustantivo, más que para indicar un lapso. Entonces me puse a pensar en Abril.
Aunque, sinceramente, son las únicas formas en las que aceptaría escuchar, sin fruncir el ceño, "el día de hoy" o "el mes de abril". Si alguien conoce otras, avíseme.
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